


La obesidad se caracterizada por exceso de grasa, no por exceso de líquidos. Solo los alimentos que aportan calorías pueden convertirse en grasa; como el agua no aporta calorías, nunca puede transformarse en grasa y, por tanto, el agua no produce obesidad. Ahora bien, si se retienen líquidos es obvio que se produce aumento de peso, pero ello no se puede considerar obesidad.
El exceso de líquidos tiene diferentes causas. Hay causas hormonales como, por ejemplo, durante la ovulación o la menstruación; también puede ser debido excesivo consumo de sal, o a trastornos en el corazón o en la circulación sanguínea. El andar diariamente a paso rápido durante una hora, disminuir la ingesta de sal y tener levantadas las piernas mientras se está sentado favorece la eliminación de líquidos. Aunque parezca paradójico, es conveniente beber al menos 2 litros de agua al día, pues ayuda a los riñones a depurar el organismo y a eliminar líquidos. Los fármacos diuréticos son aquellos que fuerzan al organismo a fabricar orina y, por tanto, a perder líquido, pero sólo deben tomarse con prescripción médica pues pueden dar complicaciones.
Una débil musculatura abdominal, un estómago grande, ingestión excesiva de aire, alimentos flatulentos, digestión defectuosa y estreñimiento son los principales obstáculos para tener un vientre plano.
* Además de lo anterior, si fuese preciso, pedir en la farmacia medicación para los gases que no precise receta médica, pues favorece la rotura de las burbujas de gas.
Sí, es cierto, pues, por ejemplo, las grasas que comemos se acumulan en nuestro cuerpo con mucha mayor facilidad que los hidratos de carbono o que las proteínas.
El estrés en sí es un estado emocional que no provoca acumulo de grasa. Lo que engorda es lo que se come y se bebe para contrarrestar el estrés (frutos secos, bebidas con azúcar, grasas, chocolates, etc.)
Lo primero es evitar la ansiedad para lo cual hay que recordar que este impulso por comer dura muy poco; mientras pasa el ansia es conveniente buscar una distracción como dar un paseo, ir al baño o lavarse los dientes. Otra solución es comer un par de zanahorias o una manzana seguido de dos vasos de agua.
No es necesario, ni conveniente, pasar hambre, mientras se trabaja para poder peso, pues puede sobrevenir el “efecto rebote” y comer hasta recuperar lo perdido. Los alimentos ricos en agua y fibra (verduras y frutas) son los que aportan menos calorías y, además, provocan saciedad, de ahí la conveniencia de incluirlos en las comidas. Actualmente existe la dieta HCG para aprender a comer..
Las principales causas son dos, la falta de persistencia y la falta de información correcta sobre dietética y nutrición.
Una de cada tres personas obesas tiene factores hereditarios que la predisponen a acumular grasa en mayor cantidad que otra persona que no tenga esa carga genética; ello explica que haya personas obesas a pesar de comer lo mismo y hacer el mismo ejercicio que otras personas que están delgadas. Sin embargo, no basta la herencia para ser obeso sino que debe darse también otras circunstancias como hacer poco ejercicio y comer demasiados alimentos ricos en calorías.
Ello puede ser debido a que retenga agua, algo frecuente cuando se lleva algún tiempo ingiriendo menos calorías, pues es como una reacción defensiva del organismo. Basta hacer algo más de ejercicio, modificar algo la dieta y tener un poco de paciencia y el agua se eliminará al cabo de unas semanas. Pero lo más frecuente es que se coma menos pero que esos alimentos sean muy ricos en calorías, por lo que la solución es privarse de esos alimentos (grasas, salsas, frutos secos, chocolates, chicles o caramelos…)
Las vitaminas son imprescindibles en la dieta diaria, pero no aportan calorías y, por tanto, no engordan. Lo que sí engordan son los alimentos en donde van incluidas las vitaminas.
100 gramos de pan aportan 250 calorías en forma de hidratos de carbono, proteínas, así como fibra y minerales, por lo que debe considerarse un importante nutriente que por sí solo, en cantidades moderadas, no es el causante de la obesidad. Ahora bien, lo normal es que el pan no se ingiera solo, sino acompañado de aceite, salsa, mantequilla, chacinas, chicharrones, tocino o chocolate, y éstos alimentos sí son “bombas calóricas”.
La razón está en que al disminuir las calorías que ingerimos nuestro organismo utiliza primero como combustible los hidratos de carbono almacenados (unos 500 gramos de glucógeno), que, a su vez, almacenan abundante agua (un litro y medio, aproximadamente) y, por tanto, al principio es fácil perder 2 kilos de peso, los cuales son los primeros en recuperar cuando tomamos algunas calorías de más. Una vez quemados los hidratos de carbono, y eliminada el agua que almacenan, se queman proteínas (músculo) y grasas (éstas son las más difíciles de quemar).